¡Todos somos Julia Chuñil!




































[português abaixo]



Desde hace mucho tiempo en Abya Yala se desarrolla una guerra contra las mujeres bajo la lógica del Estado opresor patriarcal, capitalista, racista, colonial e imperialista, que hoy se manifiesta con diversas formas de ataque. Ataques que se han normalizado dentro de nuestras sociedades, pueblos y en las mentes de los individuos y por eso son tan peligrosos, efectivos y repetitivos. Entre ellos esta el asesinato sistemático a las mujeres que defienden la vida y los territorios.


En los útimos tres años a nivel mundial se data de 287 feminicidios políticos en 58 países, según un informe periodístico independiente frances llamado “Femmes à abattre” (mujeres a eliminar), publicado el pasado 8 de marzo. Uno de los paises más afectado por el fenómeno es Colombia, con 150 feminicidios en los últimos 10 años. Como dice Rita Segato para el estado patriarcal el cuerpo de la mujer es un vehículo para dar un mensaje que se dirige a toda la sociedad: Soy el que tengo el poder, el dueño de todo y puedo hacer con sus tierras y con los cuerpos de las mujeres lo yo que quiera.


Los feminicidios abren heridas profundas en nuestros cuerpos, aún andamos la pregunta ¿cómo sanar? No solo a nosotras, sanar a los pueblos oprimidos del mundo de los que hacemos parte y a la tierra misma que ha sido historiamente saqueada y violentada. Los feminicidios abren un herida tan profunda y gigante en la sociedad que se reflejada en la cultural popular latinoamericana en los libretos en las famosas novelas, dando cuenta de que lo que no se nombra no se puede sanar. Algunas de estas son: Cometierra por Dolores Reyes, el invencible verano de Liliana (2021) de la escritora Mexicana Cristina Rivera Garza, Los divinos(2018), de la autora colombiana Laura Restrepo, Chicas muertas(2014), de la escritora argentina Selva Almada.


Este 25 de noviembre las mujeres de Abya Yala marchamos por la mayora Mapuche Julia Chuñil, defensora del agua, de la tierra y de la vida,desaparecida el 8 de noviembre junto a su compañero de vida, su perro Cholito, su comunidad informó que a 11 meses de su desaparición se evidenia una intercepción telefónica a Juan Carlos Morstadt Anwandter, donde le dice a su padre que a Julia Chuñil la quemaron.


Consideramos que Julia Chuñil fue víctima de un feminicidiopolíticocruel e inhumano, Acabaron con su vida en un acto atroz de odio por se una mujer Mapuche guardiana del bosque. La investigadora y periodista francesa Sophie Boutboul señala que el feminicidio político, así no sea legalmente reconocido, también incluye la intimidación con el fin de terminar con el rol político de la víctima. El Estado de Chile, representado por el presidente Gabril Boric, no dice nada ante este caso y no hace nada, demostrando que es un Estado asesino y cómplice con las multinacionales aunque se quiera disfrazar de progresista y defensor de los derechos humanos.


El Estado Chileno no está para proteger la vida de las mujeres Mapuches que defienden y reclaman su territorio, por el contrario, actúa encubriendo, oprimiendo y atacando. Julia Chuñil no era una desconocida para las comunidades Mapuches del sur de Chile, ella era un referente de lucha y respetada, con años de trabajo silencioso y firme. Su liderazgo nació en la defensa cotidiana del territorio, del bosque nativo, del agua que empieza a desaparecer bajo las napas perforadas por las forestales. Julia denunciaba el saqueo del Wallmapu por parte de las empresas extractivas y apoyando comunidades que enfrentaban desalojos, contaminación y criminalización.


La región donde vivía y actuaba Julia Chuñil está marcada por una larga historia de colonización, saqueo y ocupación, lo cual ha traído deforestación, sequías y una profunda fractura social. Julia lo sabía, lo vivía, lo denunciaba y por eso fue desaparecida y quemada. Desde el 8 de noviembre de 2024 que fue desaparecidaforzosamente, su familia y cientos de personas por medio de actos solidarios, comunicados, denuncias a la fiscalía, buscan justicia y verdad para encontrar a Julia Chuñil.


Desde el momento de su desaparición se ha propagado por toda Abya Yala el rostro de nuestra hermana y una pregunta sin respuesta ¿dónde está Julia Chuñil?. Aún hoy sabiendo que fue quemada y teniendo como principal sospechoso a Juan Carlos Morstadt Anwandterseguimos sin saber de su paradero. Apesar de las pruebas, la fiscalía chilena no ha adelantado la debida investigación por el contrario: las abogadas denunciaron que el ministerio público “se encuentra utilizando testigos con identidad reservada para inculpar a los familiares de Julia Chuñil”.

Sin embargo, la historia de Julia no es solo de Chile, es la historia en espiral de los pueblos originarios en Abya Yala, desde el territorio Esquimal hasta Tierra del Fuego, nuestro continente sigue con las venas abiertas ante las nuevas formas de dominación, se aplica una cruenta guerra hacia los cuerpos y hacia las comunidades que plantan cara para enfrentar al capitalismo y que defienden la vida.


Según el informe de Global Witness (2023), más del 70% de los asesinatos de defensoras/es ambientales en 2023 ocurrieron en América Latina, la mayoría de ellos eran indígenas, campesinos o mujeres. Los nombres se repiten: Berta Cáceres, asesinada en 2016 en Honduras por oponerse al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca; Nilce de Souza Magalhães, asesinada en Brasil en el 2016; Cristina Bautista, lideresa indígena en Colombia asesinada en 2019.

La desaparición forzada y el feminicidio pólitico de Julia Chuñilsigue abriendo profundamente nuestras heridas cometidas por el Estado patriarcal, capitalista y colonial, que devela la crudeza de la guerra contra las mujeresy que ataca especialmente y de forma sistemática a las mujeres de pueblos originarios que han decidido defender su tierra, autogobernarse, ponerse en pie y soltar las esposas que los colonos opresores y asesinos han impuesto por más de 500 años de invasión.


Nuestra hermana Julia Chuñil fue un puente, entre generaciones, entre lo político y lo espiritual, entre el territorio ancestral y la resistencia moderna. Eso es lo que vuelve su feminicidio aún más alarmante, no estamos ante un caso aislado, sino ante un intento de callar a una líder mujer indígena y a todo un movimiento de lucha territorial Mapuche.

Para el día de hoy donde se conmemora el día internacional contra la violencia de la mujer, queremos unir nuestras voces y almas al de cientos, miles de mujeres que están y que han partido pero que su legado sigue estando aquí junto a nuestros corazones como el de Julia Chuñil. Hoy es un día para honrar y recordar que las mujerestenemos más de diezmilaños de patriarcado, pero también de resistencia; es nuestra historia conjunta, la de un patriarcado asesino que se ha impregnado como veneno por nuestros cuerpos y mentes, sin embargo, nuestros seres tienen memoria de la lucha venerable de la mujeres, y por eso hoy podemos mirar a los ojos al gran monstro que nos ha herido profundamente, entrelazarnos de las manos y construir juntas un mundo libre, una vida libre, un pensamiento libre para derrocar tarde que temprano a este monstro.


Este día es un impulso para seguir luchando y reafirmando con convicción férrea que la revolución de las mujeres a nivel mundial es nuestro camino y será posible cuando todas nos unamos desde nuestras diversidades. ¡Este 25N Marchamos por Julia Chuñil! ¿Dónde está Julia Chuñil? ¡Justicia y verdad para Julia Chuñil! ¡Ni una más! ¡Todas somos Julia Chuñil! ¡Seremos miles, la voz de Julia Chuñil se propaga por toda Abya Yala!


Como Red Mujeres Tejiendo Futuro, aspiramos en que las fuerzas históricas de las mujeres en toda su diversidad se junten para organizar una alternativa a este sistema patriarcal asesino. Tejer futuro significa hilar con paciencia y fuerza los hilos de la memoria y de la esperanza, unir las fibras de cada territorio para transformarlas en un tapíz colectivo que resiste al patriarcado y abre caminos nuevos.


¡Construimos alternativas al paso de la voz de las mujeres!


Por eso las invitamos a nuestra conferencia en Bogotá. Colombia entre el próximo 11 y 15 de febrero de 2026

Floreceremos porque la guerra no puede acabar con nuestras raíces

De Abya Yala a Kurdistan, la lucha de las mujeres frente a la destrucción de la vida.



Referencias






Neste 25 de novembro nós,

mulheres da Abya Yala, marchamos por Julia Chuñil


Há muito tempo, em Abya Yala, desenvolve-se uma guerra contra as mulheres sob a lógica do Estado opressor patriarcal, capitalista, racista, colonial e imperialista, que hoje se manifesta com diversas formas de ataque. Ataques que se normalizaram dentro de nossas sociedades, povos e nas mentes dos indivíduos, e por isso são tão perigosos, eficazes e repetitivos. Entre eles está o assassinato sistemático de mulheres que defendem a vida e os territórios.

Nos últimos três anos, a nível mundial, foram registrados 287 feminicídios políticos em 58 países, segundo um informe jornalístico independente francês chamado “Femmes à abattre”(mulheres a eliminar), publicado no último 8 de março. Um dos países mais afetados pelo fenômeno é a Colômbia, com 150 feminicídios nos últimos 10 anos. Como diz Rita Segato, para o Estado patriarcal o corpo da mulher é um veículo para enviar uma mensagem que se dirige a toda a sociedade: Sou aquele que tem o poder, o dono de tudo e posso fazer com suas terras e com os corpos das mulheres o que eu quiser.


Os feminicídios abrem feridas profundas em nossos corpos, deixando-nos com a pergunta: Como sanar? Não apenas a nós, mas sanar os povos oprimidos do mundo dos quais fazemos parte, e a própria terra, que historicamente tem sido saqueada e violentada. Os feminicídios abrem uma ferida tão profunda e gigante na sociedade que se reflete na cultura popular latino-americana, nos roteiros das famosas novelas, dando conta de que aquilo que não se nomeia não se pode sanar. Algumas delas são: Cometierra, de Dolores Reyes; El invencible verano de Liliana (2021), da escritora mexicana Cristina Rivera Garza; Los divinos (2018), da autora colombiana Laura Restrepo; Chicas muertas (2014), da escritora argentina Selva Almada.


Neste 25 de novembro nós, mulheres da Abya Yala, marchamos pela Mapuche Julia Chuñil, defensora da água, da terra e da vida, desaparecida em 8 de novembro junto a seu companheiro de vida, seu cachorro Cholito; sua comunidade informou que, 11 meses após seu desaparecimento, evidenciou-se uma interceptação telefônica de Juan Carlos Morstadt Anwandter, onde ele diz a seu pai que Julia Chuñil foi queimada.


Consideramos que Julia Chuñil foi vítima de um feminicídio políticocruel e desumano. Acabaram com sua vida em um ato atroz de ódio por ser uma mulher Mapuche guardiã da floresta. A pesquisadora e jornalista francesa Sophie Boutboul aponta que o feminicídio político, ainda que não seja legalmente reconhecido, também inclui a intimidação com o objetivo de acabar com o papel político da vítima. O Estado do Chile, representado pelo presidente Gabriel Boric, não diz nada diante deste caso e não faz nada, demonstrando que é um Estado assassino e cúmplice das multinacionais, ainda que queira se disfarçar de progressista e defensor dos direitos humanos.


O Estado chileno não está para proteger a vida das mulheres Mapuche que defendem e reivindicam seu território, pelo contrário, atua encobrindo, oprimindo e atacando.Julia Chuñil não era uma desconhecida para as comunidades Mapuche do sul do Chile, ela era um referencial de luta e respeitada, com anos de trabalho silencioso e firme. Sua liderança nasceu na defesa cotidiana do território, do mata nativa, da água que começa a desaparecer sob os lençóis perfurados pelas empresas florestais. Julia denunciava o saqueio do Wallmapu por parte das empresas extrativistas e apoiava comunidades que enfrentavam despejos, contaminação e criminalização.


A região onde vivia e atuava Julia Chuñil está marcada por uma longa história de colonização, saqueio e ocupação, o que trouxe desmatamento, secas e uma profunda fratura social. Julia sabia disso, vivia isso, denunciava isso, e por isso foi desaparecida e queimada. Desde 8 de novembro de 2024, quando foi desaparecida forçosamente, sua família e centenas de pessoas, por meio de atos solidários, comunicados e denúncias à promotoria, buscam justiça e verdade para encontrar Julia Chuñil.


Desde o momento de sua desaparição, propagou-se por toda a Abya Yala o rosto de nossa irmã e uma pergunta sem resposta: Onde está Julia Chuñil?Ainda hoje, sabendo que foi queimada e tendo como principal suspeito Juan Carlos Morstadt Anwandter, seguimos sem saber de seu paradeiro. Apesar das provas, a promotoria chilena não avançou com a devida investigação, pelo contrário: as advogadas denunciaram que o ministério público “está utilizando testemunhas com identidade reservada para incriminar os familiares de Julia Chuñil”.


Segundo o informe da Global Witness (2023), mais de 70% dos assassinatos de defensoras/es ambientais em 2023 ocorreram na América Latina, a maioria deles indígenas, camponeses ou mulheres. Os nomes se repetem: Berta Cáceres, assassinada em 2016 em Honduras por se opor ao projeto hidrelétrico Agua Zarca; Nilce de Souza Magalhães, assassinada no Brasil em 2016; Cristina Bautista, líder indígena na Colômbia, assassinada em 2019.

O desaparecimento forçado e o feminicídio político de Julia Chuñilsegue abrindo profundamente nossas feridas cometidas pelo Estado patriarcal, capitalista e colonial, que revela a crueldade da guerra contra as mulheres e que ataca especialmente, e de forma sistemática, as mulheres dos povos originários que decidiram defender sua terra, autogovernar-se, levantar-se e soltar as algemas que os colonizadores opressores e assassinos impuseram por mais de 500 anos de invasão.


Nossa irmã Julia Chuñil foi uma ponte entre gerações, entre o político e o espiritual, entre o território ancestral e a resistência moderna. É isso que torna seu feminicídio ainda mais alarmante, não estamos diante de um caso isolado, mas de uma tentativa de silenciar uma liderança mulher indígena e todo um movimento de luta territorial Mapuche.

Para o dia de hoje, em que se comemora o Dia Internacional de Combate à Violência contra a Mulher, queremos unir nossas vozes e almas às de centenas, milhares de mulheres que estão aqui e que já partiram, mas cujo legado continua junto aos nossos corações, como o de Julia Chuñil.Hoje é um dia para honrar e recordar que nós mulheres temos mais de dez mil anos de patriarcado, mas também de resistência;é nossa história conjunta, a de um patriarcado assassino que se impregnou como veneno em nossos corpos e mentes. No entanto, nossos seres têm memória da luta venerável das mulheres, e por isso hoje podemos olhar nos olhos do grande monstro que nos feriu profundamente, entrelaçar nossas mãos e construir juntas um mundo livre, uma vida livre, um pensamento livre para derrubar, cedo ou tarde, esse monstro.


Este dia é um impulso para seguir lutando e reafirmando com convicção férrea que a revolução das mulheres em nível mundial é o nosso caminho e será possível quando todas nós nos unirmos a partir de nossas diversidades.
Neste 25N marchamos por Julia Chuñil! Onde está Julia Chuñil? Justiça e verdade para Julia Chuñil! Nem uma a menos! Todas somos Julia Chuñil! Seremos milhares, a voz de Julia Chuñil se propaga por toda a Abya Yala!

Como Rede Mulheres Tecendo Futuro, aspiramos que as forças históricas das mulheres, em toda sua diversidade, se unam para organizar uma alternativa a este sistema patriarcal assassino. Tecer o futuro significa fiar com paciência e força os fios da memória e da esperança, unir as fibras de cada território para transformá-las em um tapete coletivo que resiste ao patriarcado e abre novos caminhos.


Construímos alternativas no compasso da voz das mulheres!


Por isso, convidamos vocês à nossa conferência em Bogotá, Colômbia, entre os dias 11 e 15 de fevereiro de 2026.

Floresceremos porque a guerra não pode acabar com nossas raízes.

Da Abya Yala ao Kurdistão, a luta das mulheres frente à destruição da vida.




Referências