La conferencia de mujeres entrelazó y fortaleció nuestras raíces entre Kurdistán y Abya Yala

El sonido del camino retumba firmemente entre las palabras de las mujeres del mundo. Del Kurdistán hacia Abya Yala resuena la voz de la lucha, la resistencia y de la esperanza. Después de 4 días de Conferencia, unimos nuestros sueños y necesidades, nuestras perspectivas y compañerismo. Necesitamos aprender las unas de las otras, pasar a la acción y asumir compromisos. Mantener la llama para que no se pierda esta fuerza que vivimos estos días de encuentro. Necesitamos abrazar nuestros tejidos, entretejiendo nuestras asambleas territoriales, nacionales y internacionales, caminar los territorios significa fortalecer el paso de la juntanza en red.


Sistematizar y compartir nuestra sabiduría, construir confianza. Poner el cuerpo en el centro de la lucha. Hay que asumir cierta confrontación, el mundo esta en mano de los poderosos no deja otra salida, debemos defender nuestras raíces. Ante las dificultades de juntaza entre territorios, debemos crear la manera de seguir en movimiento. Mantener y cuidar el tejido que hemos creado juntas y que seguiremos tejiendo. Necesitamos articular acciones, campañas, aprendizajes, luchas, fortalecer la espiritualidad, poner la voz y el cuerpo, abrir las puertas de cada territorios para necesidades urgentes y para la solidaridad. Las mujeres de Kurdistán, no son simplemente una suma de mujeres; juntas, han generado algo nuevo, un camino de liberación.


Necesitamos compartir sabiduría y herramientas, tener medios propios y autónomos, para hacer frente a esta guerra especial que los medios de comunicación están desarrollando contra las mujeres y los pueblos. No estamos en competencia con los medios hegemónicos, porque nuestra comunicación está al servicio de las necesidades de nuestros pueblos. Es importante hablar de lo que nos duele, pero necesitamos hablar de lo que nos fortalece. Unimos voces para sanar las heridas y trascender a mensajes que nos llenen de fuerza.


Debemos compartir nuestros propios análisis políticos, enraizar la resistencia, e investigar la historia para seguir construyendo y defendiendo nuestro horizonte común. Las palabras son importantes, por eso, debemos reconstruir una terminología descolonizada, recuperar lenguas ancestrales, comunicarnos desde el corazón, construir y alimentar redes propias, esto es construir una nueva mentalidad, una mentalidad revolucionaria que nos lleve a recuperar nuestros pasos y salir del lugar que nos han impuesto, es esencial para asumir otros roles dentro de la lucha. Necesitamos una casa común de pensares, herramientas y saberes.


Seguir en red es seguir en varios niveles. Pensar como nos comunicamos con el Kurdistán, con Abya Yala y más alla. Nuestra intención es de seguir trabajando, tejiendo juntas. Aquellas que por su rol fueron asesinadas y encarceladas, son y serán nuestro luz en el camino.


Esta conferencia, ha sido un espacio abierto a la palabra, a la experiencia, a la emoción. Aquellas que vinieron de sus procesos nos regalaron el entendimiento de sus saberes y sentires, respirar juntas, nos une, nos hace libres. Apoyar nuestros procesos locales y regionales contribuye a la lucha internacionalista. Así podemos colectivizar nuestros trabajos y fortalecer nuestros esfuerzos. Nuestros principios colectivos se basan en la autonomía, la lucha antipatriarcal, anticapitalista, antiracistas, anticoloniales, antiestatales, la diversidad en la unidad, el compañerismo, horizontalidad, ética de la rebeldía, entre otros principios. Unámonos al compromiso y a la construcción a largo plazo. Nos vinculamos a los espacios formativos para socializar experiencias y prácticas, reflexionar en conjunto y proyectar a futuro común. Articulaciones entre los territorios y respetar autonomía de ellos toma más sentido que nunca.


Tenemos claro que, como mujeres, debemos construir una agenda propia, un camino que nos permita reescribir la historia, recuperar de la arqueología los conocimientos para analizar nuestro pasado y presente, para construir nuestro horizonte. La reciprocidad de las mujeres, la fuerza de Jineoloji que nace desde Kurdistán llega al Abya Yala, para caminar, aprender y compartir las sabidurías ancestrales de las mujeres. Con el conocimiento de las mujeres mapuches, lencas, aymaras, nasa…, con toda la sabiduria de las luchas de estas tierras, hacemos de nuestros caminos la base más hermosa para nuestra resistencia colectiva. La que recupera nuestra raíces, como mujeres y pueblos.


La cultura para nosotras significa resistencia y diversidad, no es ni un producto, ni algo estético. El arte debe estar en diálogo, en fluidez. Debemos devolver los valores que representan el arte y la cultura, devolver la esencia de las mujeres. La estética es la sensibilidad que acompaña a la ética. La diversidad en si, hace más profundo el camino de la resistencia. Nuestras lenguas, bailes, maneras de vivir, ancestralidades, pasos, maneras de mirar y de amar son nuestras raíces. Organizar la cultura y el arte para que el poder hegemónico no la pueda manipular. Debemos defender nuestras comunidades y recuperar esas memorias. No somos cenizas, somos el fuego que danza con los bailes de libertad en las montañas de Kurdistán, en el Wallmapu, en los quilombolas en Brasil, en la Amazonia Colombiana, Ecuatoriana, en los montes de Perú, en todos los territorios del mundo, del universo.


La educación es una de las esferas mas importantes de la vida. Las mujeres colectivizan sus conocimientos para llevar a sus pueblos a la verdad de sus esencias. Si tantos saberes han llegado al día de hoy a nuetras almas, es porque usamos la oralidad. Fortalecer sabiduría en todas sus dimensiones también significa reforzar el internacionalismo. Reconocer la diversidad de saberes y experiencias, crear radios comunitarias y teatro, crear y reproducir los materiales que ya existen para las niñeces, para crear otros imaginarios, son la base de nuestra apuesta por la vida.


Organizarse es nuestra esencia en si. Las mujeres vivimos confrontando brutales ataques. Porque los enemigos de la libertad saben muy bien que, si nosotras, mujeres de diferentes territorios nos unimos, nos juntamos, nos abrazamos, la libertad será la promesa mas grande que haremos a la vida. La memoria de las mujeres que cayeron en la lucha por libertad hace que nuestra sangre fluya más rápida por nuestras venas. Berta Cáceres, Julia Chuñil, Marielle Franco, Sakine Cansiz, Alina Sánchez, y muchas otras más compañeras, son la luz y la razón por la que cada día, a pesar de la guerra declarada que existe en contra de las mujeres, hace que nos pongamos de pie y caminemos con pasos de fuerza con valor para la defensa de la vida. La esperanza a veces, es más importante que la victoria. Tejemos los hilos de la memoria.


Red de Mujeres Tejiendo Futuro Abya Yala.